Acción Urgente: Libertad para Rocío Moreno

Acción urgente para exigir la liberación de Rocío Moreno

Rocío Moreno, estudiante de la maestría en Historia de la Universidad de Guadalajara (UdeG) y representante de la Asamblea de Comuneros de Mezcala de la Asunción, municipio de Poncitlán, Jalisco, fue detenida mediante engaños el martes 6 de septiembre a las 18:00 horas en la puerta del diario Milenio Jalisco.

Rocío Moreno llegó al diario Milenio Jalisco luego de que una persona, que se hizo pasar como miembro de la redacción de dicho periódico, la convocara a las instalaciones del rotativo.

Coincidentemente la misma persona que convocó a Rocío Moreno a las instalaciones del diario Milenio Jalisco “avisó” a la policía investigadora de la Procuraduría General de Justicia del Estado de Jalisco (PGJEJ) de que estaría en dicho lugar. Fue así como la policía la detuvo argumentando que había una orden de aprehensión emitida por el juez de primera instancia de Ocotlán, Jalisco derivada de una denuncia penal por daños a las cosas promovida por Crescenciano Santana, quien denunció el desmontaje de un panel solar el pasado 10 de abril. Es importante resaltar que dicho panel estaba en terrenos comunales, por lo que en decisión soberana los comuneros decidieron retirarlo; la policía municipal de Poncitlán atestiguó los hechos y posteriormente se llevaron dicha estructura.

Además del burdo engaño que propició su detención, la aprehensión de Rocío Moreno está plagada de varias irregularidades, entre otras que la estudiante de maestría y representante comunal, no se encontraba en
Mezcala el día de los hechos denunciados sino en la ciudad de Guadalajara.

No por coincidencia, su burda detención se da a menos de un mes de que las autoridades agrarias emitan la sentencia definitiva sobre los derechos que tiene la comunidad de Mezcala sobre su territorio. Nos parece claro que esta detención es un montaje que busca provocar y distraer para retrasar la aplicación de la justicia a favor de la comunidad.

Quienes firmamos esta acción urgente para exigir la liberación inmediata libre de cargos de Rocío Moreno no tenemos duda que se trata de un montaje y una represión directa en contra de una dirigente respetada por la comunidad de Mezcala, y quien se ha destacado por la defensa de su territorio y por la lucha en contra de la invasión de terrenos que desde hace diez años ha realizado el empresario tapatío Guillermo Moreno Ibarra. 

Toda la población de Mezcala conoce que el supuesto comunero Crescenciano Santana es  en realidad un prestanombre de Guillermo Moreno.

Denunciamos además que pesan órdenes de aprehensión en contra de otros trece comuneros derivadas de la misma denuncia presentada por el prestanombre del invasor Guillermo Moreno.

La burda detención de Rocío Moreno hace pensar que el juez que emitió la orden de aprehensión y los agentes de la PGJEJ que la detuvieron actúan como personeros del invasor Guillermo Moreno.

Llamamos al presidente del Poder Judicial, Celso Rodríguez González, al procurador del estado Tomás Coronado Olmos y a su jefe, el gobernador Emilio González Márquez, a demostrar que no están actuando
a favor de un invasor de territorio comunal que ha sido denunciado desde hace diez años y que, en cambio, están a favor de la legalidad y la aplicación de la justicia.

Si es así, Rocío Moreno debe salir de inmediato libre de cargos, y se debe hacer justicia a la comunidad de Mezcala restituyéndole los terrenos que le han sido invadidos desde hace una década.

Exhortamos a los sujetos, colectivos, grupos civiles, redes de derechos humanos y defensores de la justicia a pronunciarse a favor de la liberación de Rocío Moreno, quien es en este momento una presa política por defender los derechos de su comunidad.

Si estás de acuerdo con este llamado, por favor envía correos electrónicos o haz llamadas telefónicas a los siguientes servidores:



Celso Rodríguez González

Presidente del Poder Judicial de Jalisco

Correo electrónico: presisti@prodigy.net.mx

Teléfonos: 1200 1400 / 1200 1500



Tomás Coronado Olmos

Procurador de Justicia del estado de Jalisco

Correo electrónico: tomas.coronado@jalisco.gob.mx

Teléfono: 3837 6000



Emilio González Márquez

Gobernador del estado de Jalisco

emilio.gonzalez@jalisco.gob.mx

Teléfono: 52 (33) 3030 - 4800
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1, 2, 3 por México... (y por todos mis amigos)

Ya caída la noche, cuando los niños todavía podían estar en la calle en la noche y  sabían lo que era una luciérnaga porque la mayoría de nosotros había visto una, no había una manera más divertida de esperar el tradicional grito de papá para meterse a la casa que jugar a las escondidas. 

La llanta trasera de un auto, la copa de un árbol, la barda del vecino que no tenía puerta en la cochera o el arbusto crecido de un lote baldío eran incomparables escondites para aquellos que ganando la carrera correrían raudos y sonrientes al poste de luz designado como "base" para gritar: "¡un dos tres por mí y todos mis amigos!" forzando al desafortunado niño que había contado lo que el "zapatito blanco, zapatito azul" diera como resultado y va de nuevo la vuelta: había que encontrar a todos en sus escondites.

Hoy parece que nuestro querido México está condenado a ir al poste de luz una y otra vez para contar hasta el número que sus adversarios decidan y perder la partida repetidamente sin final buscando a uno y perdiendo a todos.

Cuesta trabajo verlo así, sobretodo cuando las rimbombantes entrevistas que concedió Felipe Calderón a Javier Alatorre y Joaquín López Dóriga y en ambas muy gallardamente afirmó que no se le puede decir que "no se meta con los delincuentes". Que si bien reconoce el poder que estos grupos anidan bajo sus alas, dice, "el estado tiene más. Así pues, en plan montonero dice que si un comando X (por no poner otra letra) anda por las calles con determinado número de camionetas y armamento, él enviará el doble, claro, pa'que se sepa quien manda en nuestras calles.

La realidad es muy diferente: mientras el gobierno federal está con los ojos tapados contando del uno al cien cada que atrapa a un cabecilla de determinado grupo delincuencial, la realidad es que otros tantos ya realizaron otro operativo que le da al traste a sus logros tan cacareados en los medios (un, dos, tres por susanito que está sentado en la banqueta). 

Si bien es cierto que cada semana nos presentan a un nuevo capo capturado en el poste de luz, "la base" o el hangar de la PGR en el aeropuerto, también a cada semana tenemos un nuevo grupo de personas que entra al redituable negocio del narcotráfico, extorsión, secuestro, robo a particulares o ¿por qué no? todo junto.

Cuando Calderón iniciaba su gestión había 6 cárteles grandes conocidos operando en nuestro territorio, mientras que hasta el mes pasado se conocían ya 16. De manera aún más exponencial se multiplicaron las organizaciones delincuenciales que pasaron de 5 al principio a 62 en agosto de 2011. En esta publicación sostenemos que no se les podía entregar el país a estos grupos dejándolos operar libremente y sin reprimendas, y lo sostenemos. La pregunta hoy es: ¿cuántos cárteles y grupos tendríamos si no se hubiera dado esta lucha contra el crímen organizado?

Así pues, hoy parece que mientras el presidente y su gabinete siguen regresando a "la base" para contar una y otra vez para buscar a los mismos y unos cuantos más, los que nos llevan de corbata es a la sociedad y a la postre se convierte en una amenaza que permea hasta nuestros hogares si no nos cuidamos (ya lo dijimos antes, la verdadera educación se mama en casa). 

Sólo podemos confiar en nosotros mismos. Si la solución no está en la estrategia del gobierno, seamos nosotros la estrategia, sí a largo plazo, pero para rescatar a un México que se hunde en las arenas movedizas de la riqueza efímera fruto del abuso, la violencia, la amenaza, el temor y la inmisericordia.

Procuremos pues, cuidar a los de casa: instruirlos, sensibilizarlos, educarlos, darles verdadero valor e inculcarles el respeto y la empatía para que sean seguramente gente de bien, de trabajo y de esfuerzo; es la única estrategia que a largo plazo nos puede regresar a nuestro país que tanto nos gustaba.

Yo por eso así digo: "1, 2. 3 por México... (y por todos mis amigos).


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A dos de tres caídas: Calderón vs el mundo

Muy pocas sensaciones se asemejan a cuando llega el olor a palomitas, se puede escuchar el barullo de la gente, entre los que destacan vendedores de toda índole y  se tiene que soportar la fila que como una serpentina en la taquilla hace único e irrepetible el poder asistir a un espectáculo de lucha libre. 

Recuerdo como si hubiera sido apenas el domingo pasado cuando mi padre me llevaba a la Arena Coliseo en la calle Medrano de Guadalajara y compraba los boletos después de pedir lonches de pierna (al estilo de la Calzada Independencia) en "Chula Vista" para toda la familia. Ya por la tarde regresaríamos para atestiguar el espectáculo de punta a punta; desde las luchas preliminares y los mano a mano de esos gladiadores condenados al anonimato, pasando por aquellos relevos australianos de parejas donde se podría ver de todo: ligeros, pesados, de muy corta estatura, mujeres, quimeras y todo tipo de personajes cada quien en su clasificación buscando un lugar en las estelares.

Ya las últimas dos luchas eran las más esperadas, aquellas en las que salía el anunciador y con potente voz de trompeta hacía sonar por todos los rincones el tradicional "luchaaraaaán a dos de tres caídas, sin límite de tieeempo"... Y aunque pareciera así, el asistente al pancracio mexicano no es completamente ignorante. A un grado mayor o menor, todos saben que aunque el show es montado, y la verdad es que está bastante bien montado. Sin desmentir que en muchas de las ocasiones los golpes terminan siendo parte de una rutina planeada que al calor de los alaridos de la multitud y algún error de cálculo de un colega, terminan en pletóricos despliegues de rudeza, agresividad y odio afirmamos sin temor a equivocarnos que son esos los momentos estelares.

Pero así como muchos otros espectáculos (llámense musicales, artísticos o de cualquier índole) hay que estar ahí, para conocerlos, apreciarlos y disfrutarlos. Pocos aficionados a un deporte o un arte llegan a serlo a través de la televisión o una pantalla de computadora.

Así pues, creo firmemente que nadie sabe mejor qué tan graves están las cosas en las calles de nuestro país como los habitantes de cada ciudad que hoy libran una batalla en contra de la violencia, el temor, y la añoranza de otros días de mayor tranquilidad. Si bien, los frentes más violentos de nuestro territorio están muy marcados en los estados de Chihuahua, Coahuila, Tamaulipas, Nuevo León, Michoacán y Veracruz, la preocupación, la inconformidad y sobre todo el terror está presente en cualquier rincón de la República.

Para muestra ya no sólo basta un botón, sino una balacera o un granadazo. En una semana para olvidar vivimos como nación dos lamentables espectáculos que tocaron de manera muy profunda a nuestra sociedad en uno de los aspectos más sagrados y que deberían ser inquebrantables en cualquier sistema social: el libre y genuino esparcimiento.

Uno se pregunta ¿qué harán quince mil personas en el estadio del Santos en un partido de temporada regular? La respuesta de muchos mexicanos sería que allá la afición de la comarca es intensa y dedicada, lo cual no es mentira, pero un habitante de la región respondería diferente, diría que el futbol era el último espectáculo o actividad lúdica donde la gente todavía se sentía segura, y que la violencia constante y aterrante que apresa a la ciudad todavía no les había robado, y aunque la directiva santista se empeñe en afirmar enérgicamente que si bien hay impactos de bala dentro del estadio, todas las detonaciones se hicieron desde afuera y por un motivo extra-futbol, aunque la verdad dudamos que la mitad de esos quince millares de personas regresen en por lo menos seis meses a un estadio deportivo.

Apenas unos días después, alrededor de las cuatro de la tarde en la Av. San Jerónimo, muy cerca de Gonzalitos, donde hasta hace unos días operaba el casino "Royale", miembros representantes del crímen organizado entraron con lujo de violencia a la mencionada casa de apuestas y juegos de azar para derramar litros de gasolina e incendiar nerónicamente el lugar aún con gente en su interior con un saldo de 53 personas muertas hasta hoy, aunque algunas versiones extraoficiales mencionan que son más las víctimas de estos atentados que opacan y hacen ver como fuerza de la costumbre los colgados, ejecutados a balazos y ni se diga los secuestrados y víctimas de asalto o robo que hoy parecen verse como delitos menores o no tan delicados.


Y mientras el país clama por un presente diferente, "los toros deben verse desde la barrera" y seguramente hoy nadie quiere estar en los zapatos de Felipe Calderón, centro de la mayoría de los reclamos y acusaciones de la situación actual del país a consecuencia de su política franca de pelea frontal en contra del crímen organizado, motivo por el cual un gran número de mexicanos le achacan las más de 40 mil muertes que oficialmente se contabilizan como consecuencia de esta lucha de "buenos contra malos".

Es un hecho que muchos mexicanos preferirían que las cosas se hicieran de otro modo, como dicen que se hacía "en otros tiempos" en los cuales sostienen se "negociaba" con estos grupos de criminales para delimitar zonas y actividades y así, los delincuentes no se metían con los ciudadanos si el gobierno los dejaba "operar".

Nuestra pregunta es: ¿se puede pactar con esta gente?

Nosotros sostenemos que no. Cada día conocemos más nombres de cárteles, resistencias y grupos delincuenciales que ven en el ilícito una gallina de huevos de oro que ofrece de la noche a la mañana el modo de pasar de la verguenza y la ignominia al poder ilimitado y al respeto incondicional de los subalternos en estas organizaciones. Estos grupos, no olvidemos, son parásitos de la sociedad; para ser más claros: viven, se alimentan y crecen del dinero que obtienen al perjudicar a otras personas. Dinero fácil, mal habido y en borbotones que proviene de los bolsillos de quien trabaja y todavía busca forjar un patrimonio a largo plazo en base a la honestidad y perseverancia. Es decir, seguramente usted que lee estas líneas.

¿Cuántos Méxicos se necesitarían para entregarles a estos grupos en canje de nuestra tranquilidad? En realidad no habrá tierra que alcance en tanto no se les ponga un alto o por lo menos se les de pelea. ¿Alguien tiene otra idea?

Los sucesos de estos días anteriores demuestran el poder de la simplicidad que vive en las mentes de estas personas que no se tentarán el corazón en seguir matando gente inocente sin importar de dónde venga o a qué se dedique. Ciertamente si el ataque no hubiera sido tan frontal por parte del ejecutivo, la violencia no habría tomado un tono tan agudo en nuestros días, pero, ¿de verdad creen que nunca hubiera pasado? Tarde o temprano los recursos de estas organizaciones no hubieran sido suficientes, y entonces estaríamos demasiado débiles para dar batalla, si no es que ya lo estamos y se avecina una derrota social digna de las lágrimas de los héroes que forjaron nuestra patria.

Piden que renuncie Calderón, y ¿así los zetas cambiarían de oficio? ¿los cárteles venderían elotes afuera de las iglesias? Creemos que necesitamos un reclamo más estructurado, mejor pensado y proyectado a largo plazo para que si no podemos rescatar México en nuestros días, los que vienen detrás de nosotros vean nuestros días sólo como una página gris y amarga en la historia que ya quedó atrás.

Una sociedad se desocupó de sí misma reclama hoy que otros le resuelvan el problema. Una sociedad que se dice honesta pero que gusta de las mordidas y de la piratería. Una sociedad que se dice propositiva y de mente abierta, pero que tiene casi 24 años culpando a los presidentes y autoridades de todo lo que pasa en el país. Un país que se dice conocedor, pero que está volcado en las telenovelas y el futbol como distractores y que logra el vergonzoso promedio de 1 libro leído al año por habitante, que sabe más de los chismes de Ninel Conde que de por lo menos un ámbito de relevancia para el progreso y avance del grueso común. Una sociedad donde la ley que dicta es la del mínimo esfuerzo, la del camino rápido, la de la tranza. 

Hermanos mexicanos, no nos hemos dedicado a formar compatriotas de verdad; se los hemos entregado a la televisión, a la pelota y a aquello que nos quite menos tiempo. Ningún delincuente seduciría a nuestros jóvenes para carne de cañón si a éstos de antemano se les hubiera hablado, instruído, formado, vaya: cuidado. No se vale echarle la culpa de todo a los demás, sólo porque ya mostraron poca competencia para hacer lo que les toca.

Es cierto que a este país le faltan reformas, gravemente y desde hace más de 10 años. También es cierto que el gran rezago educativo que sufrimos no ha podido solventarse por medios ni políticos ni secretariales, porque la mafia sindical está apoderada del sistema procurador de educación y serán ciertas cientos de fallas más en los altos niveles ya sea por la corruptela, compadrazgos, malos manejos y demás, pero también debemos de bajar la vista: no son políticos ni funcionarios quienes engrosan las filas de las más peligrosas bandas de delincuentes sino los jóvenes que salen de nuestras casas, engañados y seducidos por la idea de una vida de poder, lujos y excesos, en franca rebeldía contra el sistema.

Es cierto, las cosas están podridas allá arriba en las cúpulas del poder, y huelen mal. Pero, ¿nos hemos detenido a oler cómo se encuentran aquí abajo? Es hora de reclamarnos a nosotros mismos, exigirnos y sobretodo a serlo: ser como queremos que sea el de enfrente.

Ojalá tuviéramos al enmascarado de plata como en sus fábulas de celuloide para salvar a nuestro México, pero no es así. 

Van dos de tres caídas ¿quién sigue?
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En sus marcas... ¿listos?

"Ganar no lo es todo en la vida; es lo único" es el dicho con el que recordamos al legendario coach de los empacadores de Green Bay Vince Lombardi quien además de ganar los dos primeros anillos de súper tazón de la historia fue un líder motivacional y un referente para aquellos que buscaban mover grandes grupos de personas, especialmente en organizaciones y equipos de ventas.

Toda carrera tiene protagonistas, ganadores y perdedores, y no siempre gana el que tiene mejores condiciones sino el que mejor sabe correrla. No sólo se trata de ser el más veloz, sino de contar con una estrategia, entrenamiento, experiencia y un factor invisible de suerte, que muchos llaman bendición y que viene de lo alto. 

El gran evento ya viene, y son las elecciones presidenciales del año entrante. En las eliminatorias hemos podido observar cómo varios contendientes se van quedando en el camino o paran a media competencia. Lujambio, Lozano, Beltrones entre otros, han dicho que su meta está en otro tartán, que prefieren adoptar el proyecto de partido. Otros como Emilio González, gobernador de Jalisco, no se ha dado cuenta que la tiene muy perdida, y que aunque no se descarta, es muy improbable que aspire a algo serio en este proceso, a menos que su estrategia sea escalar un peldaño más en la escalinata del poder sin apuntar precisamente a Los Pinos (de momento) y se asegure por lo menos otros 4 años de sueldo pagado por el pueblo e innumerables beneficios que dan las altas alas de palacios legislativos en las cúpulas del poder.

Entre los contendientes serios e indescartables para el proceso del año entrante están inevitablemente los nombres de Enrique Peña Nieto, Marcelo Ebrard, AMLO, y por el PAN la contienda se cierra entre Josefina Vázquez Mota y Santiago Creel, haciendo a un lado al señor secretario Cordero, quien sigue dandose de topes con sus palabras (todo esto como ya lo habíamos anticipado hace meses en "Al PAN, pan y al pueblo... circo")

Josefina y Santiago tienen en común una cosa: no son nuevos en los terrenos de las pre-campañas y campañas electorales; La primera dirigió por completo de manera pletórica la plataforma del actual presidente Felipe Calderón, que le dio muy buenos resultados. Por su parte, Creel estuvo muy de cerca con Vicente Fox en la revolucionaria promoción de fines de siglo pasado que cambió la historia (aunque no las prácticas) de nuestro país. Pero la pregunta que deberíamos hacernos antes de inclinarnos por sutano o mengano es: ¿será lo mismo organizar una campaña que dirigir al país?

Vázquez Mota tuvo un rol estratégico no sólo en la campaña, sino ya comenzado el sexenio, ya que su puesto como secretaria de educación sólo duró por unos cuantos meses, no podemos pasar por alto que se dio cuando Calderón se llevaba de "manita sudada" con "la maestra" Elba Esther. De este esfuerzo no salió ni un sólo fruto de provecho para la población, en específico para nuestros niños, ya que el rezago en materia educativa pende de un hilo que Gordillo tiene muy bien amarrado en su dedo meñique de la mano izquierda (ya que con la otra mano firma y regala hummers en turbios "sorteos") para que no se le olvide con quién es la alianza en turno. En este caso el rédito fue más político para la primera mitad del sexenio de Felipe Calderón quien contó con el "apoyo" de los agremiados aunque fuera para hacer bulto. Por su parte Creel, desde la cámara de senadores hace su polaca como mejor le parece, si no, pregúntenle a cualquier tapatío cuántos casinos se han abierto en Guadalajara de 4 años a la fecha e investigue quién está detrás de la propuesta que todavía no es ley pero que se maneja como tal en un estado que cuenta ya con 3 gobernaturas blaquiazules de manera consecutiva.

La diferencia en las encuestas también se está marcando y Josefina se despega punto a punto, y a decir verdad, en un país donde más del 59% de la población consiste en mujeres, en el que hace doce años se escogió a un presidente por la llana idea del "cambio" y donde el carisma vale más que la capacidad y los políticos se queman solamente de salir en los medios, la panista se perfila como la opción más viable (empírica y científicamente) de que el devaluado Partido Acción Nacional aspire a mantener su lugar en la Presidencia de la República; esto sin contar que urge a Calderón y compañía que alguien continúe su proyecto-nación, de modo que la historia lo justifique, santifique y no condene y quién mejor para ello, que alguien con quien antes había trabajado, aunque ahora la estrella no fuera él. La segunda pregunta que debemos hacernos es: ¿está listo México para votar por una mujer para presidente de la República?

Hay que recordar mujeres capaces que se han quedado tiradas a media pista sólo por el hecho de ser mujeres, como Rosario Ibarra o Patricia Mercado, quienes a pesar de su gran capacidad de diálogo, proyectos serios y estructurados, han quedado muy atrás en la carrera presidencial por el simple hecho de no ser hombres y no pertenecer a partidos grandes.

Compatriotas, estamos muy casados con los colores, como si las elecciones fueran efecto de mercadotecnia. No nos tomemos a la ligera, escogiendo candidatos como si se tratara de refrescos en la tiendita. Nuestro criterio para escoger a quien queremos que nos gobierne debe ser bien pensado, concienzudo, sujeto al análisis y la reflexión.

Los candidatos están en sus marcas... ¿estamos listos?
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Por la libre

Si un efecto tienen las redes sociales, que ayuda a los que estudian los mercados a hacer su vida más sencilla, es que los estudiados aportan voluntariamente sus datos, preferencias y en muchas ocasiones consumos recientes de quienes las integran.

Desde hace muchos años, la internet es llamada "la carretera de la información" y con mucha razón, ya que la información (y también la desinformación), el entretenimiento, el acceso a diferentes medios y hasta la compra de mercancía están a sólo uno o dos clicks de distancia.

Si bien, México está muy lejos de otorgar a todos sus pobladores un acceso real y alcanzable a internet, y sólo un porcentaje menor está dentro de las redes sociales, sí podemos afirmar que este número va en franco crecimiento y además nos ayuda a reconocer cómo se va marcando la tendencia.

Hace unos días me topé con una de las sorpresas que estos artilugios de la exploración global nos pueden regalar, y fue el ver las más notables preferencias de un niño que dejé de ver hace unos cuantos años y que hoy es un adolescente a punto de entrar a su etapa adulta. Su foto de perfil: asientos de piel de una cabina de camioneta, con dólares regados, una botella de whiskey, y un revólver.

No se necesita ser un genio para deducir las preferencias y el sector aspiracional (en el mejor de los casos) de este muchacho. Tampoco es materia de muchos sesos reconocer de dónde permeó este pensamiento, gustos e intenciones. El estilo de vida "buchón" como se le denomina hoy no es resultado de la casualidad, sino de un fenómeno social de la "cultura del narco" que con tanta fuerza se ha dejado notar en nuestro país. No vamos a definir en esta crónica el término "buchón" ni detallaremos su estilo de vida, pero tampoco creemos que le sea poco familiar al lector.

El primero, como consecuencia del segundo, se han colado también dentro de la internet, y en especial en las redes sociales, como una evidencia de quienes como en las carreteras comunes deciden irse "por la libre". ¿Qué queremos decir con esto?

Hoy los jóvenes ya no sueñan con ser científicos, astronautas o ingenieros; sus fantasías están depositadas en camionetas del año, mujeres de moral más pequeña que sus faldas, pacas de billetes, un revólver y una botella de buchanans (esta última los hace sentir más exclusivos que cualquier otra cosa). 

En nuestros días y momentos la planeación de un futuro forjado en la educación, el esfuerzo del trabajo y una vida honesta y responsable no es ya popular. Nuestros jóvenes han sido convencidos de que es mejor tener una juventud efímera y propensa a ser interrumpida por un balazo y la tumba (esto último muy heróico según les enseñan) que una aburrida vida detrás de un escritorio (lo cual tampoco es necesariamente cierto.

La manera de pensar de estos jóvenes no es resultado sino de dos cosas, la falta de educación en el hogar, la falta de atención, tiempo de calidad y esfuerzo por compartir con los muchachos y por supuesto, que alguien más astuto llenó ese tiempo y pudo llenar la cabeza de estos chavos de basura. Hemos insistido en ocasiones anteriores que la verdadera educación, la que vale y la que trasciende, se mama en casa.

Es cierto que la SEP y el gobierno no han querido o sabido contrarrestar el cacicazgo de un perpetuo liderazgo del SNTE que ha traído como consecuencia un tremendo rezago educativo, sostenido y fomentado por los viejos mecanismos de compadrazgo y en especial por la asignación arbitraria de plazas, sin embargo, como sociedad tenemos nuestra parte de responsabilidad.

No podemos negar que es un fenómeno íntimamente relacionado y ocasionado por las condiciones de pobreza en las que hoy vivimos como país; aún así, si papá gobierno no puede hacer las cosas bien, no es esto una excusa para que como ciudadanos hagamos exactamente lo mismo. Tenemos que cuidar a nuestros jóvenes, porque si no somos parte de la solución, somos tristemente parte del problema. Si queremos un México mejor, ese país se forja en la casa.

No nos vayamos "por la libre" también, pensando que alguien más tiene que solucionar el problema sin tomar cartas en el asunto y hacer lo que nos toca. 

¿Saben? Sólo es cuestión de tiempo.
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El roto del descocido

Son muy lindas esas tardes que nos permiten parar y reparar en lo que está pasando en nuestro alrededor. Esas cosas muy sencillas que delinean y entintan el transcurrir de un día común. Si me preguntan a mí, me gusta ir a un lugar donde haya gente, pero no mucha. Me gusta sentarme en un lugar donde pueda observarlos a todos, crearles una historia, o hasta media novela. Me inspiran a aprender y reconsiderar de mis experiencias y a ejercitar el criterio.

También es sorprendente ver cosas que no entran por los ojos, como lo fantástico de la risa de un niño, o el amor tan profundo de una madre por su pequeño. Resulta divertido cuando las mascotas poseen a sus dueños y aún más entretenido ver como las parejas, no siempre son tan parejas.

Dicen por ahí, que "siempre hay un roto para un descocido" hablando más específicamente de aquella gente que de momento está sola, pero que encuentran su par en una persona que resulta como un traje hecho a la medida, y paradójicamente, en nuestro México sucede no sólo en lo personal, que nuestra sociedad y nuestro gobierno han resultado ser el perfecto roto para un lindo descocido.

¿A dónde vamos con esto? Haga usted de cuenta que también se sentó en la banca de ese parque y piense en esa pareja que se encuentra discutiendo apasionadamente en la acera del parque mientras camina, y que entre argumentos y negativas se retira de la mano sin soltarse. Por lustros, décadas y siglos, los integrantes de nuestra sociedad nos hemos venido quejando de quien le gobierna señalando sus defectos, abusos, autoritarismos y demás fallas sin soltarle la mano, porque en esa relación de amor y odio se alimenta, irónicamente de tener qué reprocharle. De la misma manera el gobierno insiste una y otra vez, que no puede sólo, que este país sólo saldrá adelante con el apoyo de la sociedad, que sin el tejido social, el país no es nada.

Y de alguna manera, ambos tienen razón, pero también están muy equivocados. Nadie paga los platos rotos porque ya no hay platos que romper. La muy desgastada relación llega hoy a un punto de quiebre que exige cambios de fondo y raíz en esta "curiosa parejita".

El Roto

Mundos llenos de inquietudes
Y de sueños,  realidades
Con música de laúdes
Y con forma de verdades
Un personaje distante
Que se encuentra en el momento
Que no se piensa encontrar
Una persona elegante
Que transmite pensamiento
Y no se puede olvidar
Yo soy la noche y el día
Yo soy solo lo que sientes
Yo ya no tengo alegría

José Antonio García Pérez


Hace un par de días, vi con asombro una triste y en extremo veloz escena que me delató una realidad en la que reniego vivir, porque no cabe en mi cabeza. Sabemos que hoy en día cualquier cosa puede suceder, pero eso no significa que debo dejar de sorprenderme y pensar que somos mejores que eso: 

El vertiginoso relato -que se hará lento con las letras -comienza con una ambulancia (de esas que son cada día más comunes ver en el espejo retrovisor) a toda velocidad detrás de mí, no sé si con el enfermo a cuestas o apenas por llegar a la cita con la sangre. Como venía yo manejando por el carril izquierdo, obviamente busqué mi lugar en el carril de a un lado. Ya esperaba ver la estela de automotores que aprovechando el raudo paso de los paramédicos buscarían una ruta más rápida y desahogada a su destino, y aunque eso ya es habitual no deja de estar mal. Lo que me dejó boquiabierto fue el camión que circulaba por la lateral y le cerró el paso a la ambulancia antes de que "le ganara el lugar" dejando a la asirenada cantando nada más, parada por unos segundos en lo que libraba las boyas que delimitan el ingreso de los carriles centrales a la lateral.

Saque usted sus conclusiones, esa es una de las excepcionales escenas a las que posiblemente debamos ya irnos preparando para ver. ¿Es esto culpa del gobierno? Seguro las opiniones se partirán hacia ambos lados. Lo que es inmediatamente perceptible es que el tejido social está ya tan roto que cualquier cosa puede pasar.

Estamos metidos en una sociedad donde los principales medios para ganar dinero ilícitamente son, en este estricto órden: el tráfico de armas, el tráfico de drogas, el tráfico de personas y la piratería. Son temas de millones de pesos, de gente con mucho poder y que tristemente se han permeado, como la humedad a los hogares de cada rincón de nuestros pueblos y ciudades, en un país que era "amigo del mundo".

¿Quién es capaz de comerciar con el cuerpo de una niña de doce años? ¿Qué clase de mente se complace en enriquecerse con la estupefacción progresiva del prójimo? ¿A qué degradación personal tenemos que llegar para gozarnos en el dolor ajeno como si fuera un capítulo de caricatura?

Posiblemente estas personas ocupen algún cargo público, o formen parte del gobierno, pero también las hay, y son las más, las que son personas "comunes y corrientes" que salen de su casa todos los días, y le dan la bendición a sus hijos, y cenan viendo la televisión con toda la familia. Estos crueles salen primordialmente del ya muy roto, tejido social.

El Descocido

Soy el gobierno legal por el pueblo establecido, hijo del pueblo he nacido, pueblo mio, pueblo ancestral. Al pueblo tengo de aval para todas mis funciones, el pueblo en mis decisiones, el pueblo en mis documentos; pueblo en discursos y eventos, pueblo de mis elecciones.

Oscar Chávez, el pueblo y el mal gobierno.

El poder (como ustedes saben, hijos míos) mana y reside permanentemente en el pueblo porqué así lo mandan la constitución; la ley; el divino verbo y las más básicas normas de la solvencia moral.

Pero no hay que confundir (pequeños) la gimnasia con la magnesia. El pueblo será la fuente de todo poder; pero el gobierno, su legítimo representante estará eternamente encargado de ejercerlo.

Si bien los niños son el futuro y por ellos fincan sus esfuerzos los progenitores, es imposible pensar que los niños decidan jamás el trabajo del padre, la elección en torno al gasto familiar y el menú de la familia.

Así, a pesar de que el pueblo es nuestra razón de ser como gobierno y el receptáculo donde vertemos todos nuestros esfuerzos, es importante, por razones disciplinarias que jamás, sino en los momentos donde es vital su participación, le dejemos opinar o participar en la mesa donde se toman las decisiones que a su bienestar competen.

Tienen que entender, pequeños, que gobierno es PAPÁ gobierno, el país una familia y la familia no es una democracia, las decisiones las debe tomar papá y la prole a obedecer.

Claro que cada cierto número de años el populoso pópulo puede darse el lujo de ir a las casillas para elegir un nuevo papá de una terna previamente seleccionada y aprobada por sus anteriores papases pero nada de andar sacando mafufos y anticonstitucionales candidatos independientes o votos nulos porque eso es inmoral, anti patriótico y una ofensa irresponsable para con el deber cívico del pueblo.

“Pueblo mio, mi pueblo amado soy tu hijo y tu servidor: el policía, el senador, el líder, el diputado. El Ejercito, el soldado, son para tu protección. Tu eres mi unica razón y lo que me hace valer: Pueblo mío tu eres el ser y esencia de la Nación.” Oscar Chávez

Entiende también pueblo mío que tu y yo somos una y la misma cosa de tal manera que cuando alguien me agrede, cuando en alegatos tramposos de tonterías como los justos derechos de los más, se levantan los puños crispados, es mi deber irrenunciable rajarles el hocico en tu nombre, llamarles terroristas y enemigos de la patria y enterrarlos en las mazmorras del olvido.

Debes entender que velo por tu educación y tus intereses, por eso tengo charros sindicales como la Maestra Gordillo, líder moral intachable que trabaja incansablemente para que tus hijos entiendan su lugar en esta patria que es, naturalmente, debajo de la silla desde donde yo ostento el poder que tu, amorosa y obligatoriamente, me otorgas para servirte. Verás que a cambio, hijo mío, yo tu humilde servidor te dejaré gozar entre aguas radiactivas y desechos tóxicos, de las infinitas migajas de mi plato. Total, pueblo Shengo, que siempre habrá un roto para un descosido y la culpa no es de la estaca si el sapo llega y se ensarta.

¿Y ahora?

Podemos pasar otro par de siglos echándole la culpa al gobierno, al servicio público y al gran hoyo que se hizo ya en el tejido social de nuestra nación, pero la realidad es que sería estúpido pensar que lograríamos diferentes resultados haciendo exactamente lo mismo. La historia nos volvería a condenar como nos condena ahora.

Señoras y señores, el día de salir adelante no es hoy, porque Roma no se hizo en un día, y México tampoco se hará en 24 horas. Pero en la medida que no decidamos comenzar un día, déjeme decirle que las cosas no sólo no mejorarán, sino que se pondrán peor.

Es la educación, punto clave en un futuro con mejores promesas para los que vienen detrás de nosotros, pero  no sólo la educación que proviene de las matemáticas, las ciencias naturales y la historia universal en las aulas, sino esa que se mama en casa. Esta que nos enseña a respetar al prójimo, a la sociedad, que nos estimula a ser productivos, que desecha el gandallismo y que desdeña las vías rápidas, esta que crea ciudadanos de verdad.

La única manera, queridos compatriotas de tener políticos de primera, es generando ciudadanos de primera. 

¿Los queremos honestos? Formémolos honestos, siendo honestos.
¿Los queremos responsables? Enseñemos responsabilidad, con una vida congruente.
¿Los queremos trabajando? Pongámonos a trabajar en lo que nos corresponde.

Trabajo conjunto de:

Zul de la Cueva 
Orson Ge
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