Adios Emilio



No hay fecha que no llegue ni plazo que no se cumpla, y el sexenio de Emilio González Márquez al frente del estado de Jalisco llegó a su fin.

En un mensaje de cierre, que como bien dijo él, no fue un informe porque "ese ya está en internet", se gastó en señalar los prominentes avances logrados durante su gestión, como los 18 mil millones de pesos que recibió la U de G -"mi universidad", destacó-, o el año que progresó la escolaridad promedio en el estado, e incluso con un dejo de orgullo admitió que "se atrevió" a invertir en movilidad con obras como las realizadas en periférico o la conexión del aeropuerto con la salida a Vallarta -o Tepic, pues-.
Bajo el lema "Jalisco está mejor" hoy se despidió el que quizá será recordado como el gobernador más impopular del cuál se tenga memoria.

En este discurso no se habló de mentadas de madre, con o sin permiso del cardenal. No se destacaron los 122 decibeles que registraron los gritos de los tapatíos en la "megamentada" de junio pasado y que rompieron el récord Guiness que existía para un evento de estas características. Tampoco se habló de homofobias o "asquitos", mucho menos de donativos a novelas de televisa.

De lado se quedaron también los Juegos Panamericanos, y nadie nos dijo qué fue de las aguas residuales que se vertieron a cielo abierto, y mucho menos sabemos el destino de la villa panamericana que se cae a pedazos mientras usted y yo hacemos memoria. Del dinero que se utilizó para la organización de los juegos, de los proveedores con quienes hubo y hay adeudos y de los 3200 millones que se pidieron recientemente a crédito tal vez sí se habló, pero probablemente estábamos distraídos, porque tampoco se oyó nada.

A muchos extrañó que Mtv no transmitiera este discurso, tal vez 21 millones de pesos eran demasiada cuota como para pagarla dos veces, pero vaya, que ni una cápsula o por lo menos una mención le regalaran a tan bondadoso "gober" les debería de dar vergüenza; al fin Emilio sí se puso "la del Puebla" cuando se organizaron los premios en el auditorio Telmex.













Quedó pendiente el tema del Bosque de La Primavera, sí, aquél que duró 3 días en llamas antes de que Emilio diera una comunicación clara al respecto, o ya ni se diga apoyar efectivamente a los valientes brigadistas que atestiguaron al rojo vivo como un tercio del bosque, reserva natural, iba siendo consumido por las llamas, mientras González Márquez poco figuraba.

Hoy no guardó silencio, como sí lo hizo por largas 48 horas después de los narcobloqueos del 25 de agosto pasado en los que nadie se explicaba por qué de Casa Jalisco no salía un mensaje a la población, que esperaba ya no una versión oficial, sino una razón, una somera explicación de lo que se había vivido por horas de lo que debió haber sido un sábado reposado.

Hoy habló, como lo hizo hace 18 días, cuando se fue la luz en el Superdome de New Orleans, presumiendo de que eso no pasó en los Panamericanos, abundó de todo lo bueno que se hizo, de lo que se hizo bien, de sus razones para pensar que tenemos un mejor estado.

Más aún, este discurso terminó con un nutrido aplauso de los asistentes puestos en pie, aquellos que están convencidos de que "Jalisco está mejor", que sin duda son los menos; la opinión pública es avasalladora.

No cabe duda que en este sexenio que termina no todo fue malo, hubo aciertos fortuitos y otros calculados, aún así resulta difícil echar "campanas al vuelo", o ¿qué esperabamos? ¿que todo fuera en franco retroceso?

Sin duda el sexenio de Emilio será recordado por largos años entre los jaliscienses que se precien de serlo, con un invaluable legado de como no se debe gobernar.

El día del adiós de Emilio es sin duda uno de los más esperados por la mayoría de los pobladores de Jalisco. Hoy por fin nos llegó y ahora a lo que sigue...


Por: Orson Ge
Twitter: @OrsonJPG
Foto Original: marcatextos.com
Leer más...

La vida después de Cassez



No cabrá duda que el episodio que se vivió apenas horas atrás en el terreno de la justicia en México, en el que se otorgó libertad inmediata a Florence Cassez, invalidando la sentencia previa de 60 años bajo los cargos de secuestro y delincuencia organizada, entre otros, será un parteaguas tal vez no para los procedimientos de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, pero sí para la óptica bajo la que serán observados y juzgados por la opinión pública.

No hace falta dorar la píldora mucho; ni debemos darle tantas vueltas al asunto.

¿Le debemos seis años de libertad a Florence Cassez o nos debe ella 54 años de condena?

La justicia ya no puede, ni podrá, responder esa pregunta.

En su columna de este jueves, Jorge Fernández Menéndez lamenta la liberación de la presunta secuestradora francesa no por el sentir general que embargó a la opinión pública, sino porque en el estricto apego a la letra de la ley, nunca sabremos si Cassez Crepin es realmente culpable o no de los delitos que se le imputaron.

A estas alturas no cabe duda que el proceso mediante el cual se enjuició a la francesa estuvo plagado de irregularidades y que está en entredicho que se hayan salvaguardado en todo momento sus derechos humanos, que ninguna persona, sea mexicana o de nacionalidad extranjera debe ser procesada bajo parámetros que no se apeguen a la ley y que debemos a toda costa buscar un proceso limpio para todos los inculpados de un delito, y en especial es cierto que la responsabilidad principal de que hoy Cassez no esté tras las rejas es de Genaro García Luna, y quienes con él trabajaron el caso, al prestarse a toda clase de permisividades, malhechuras y omisiones que abrieron brecha para que una vez en las instancias a las que llegó el caso, se tomara la determinación a la que se llegó ayer. 

De la presunción de inocencia hasta demostrarse lo contrario tampoco vamos a discutir, porque también es un ideal que comparto.

Hablando de otros que opinaron del tema, Leo Zuckermann hasta celebra la decisión de la Corte, y sustenta bajo las mismas premisas generales: juicios transparentes y bien planteados.

Sin embargo, su servidor difiere en un punto, que a nuestro parecer es clave para la paz mental de varios que suscriben: ¿por qué se promovió y aprobó un amparo liso y llano que le daba la oportunidad a un presunto responsable de evadir un futuro proceso?



















No nos necesitan convencer de que el caso es ejemplar para que todos los inculpados de un delito, sean culpables o inocentes, reciban un proceso apegado a derecho, acorde a nuestra constitución y sin abusos o arbitrariedades por parte de la autoridad, como sí lo fue el caso en cuestión, aún así, el mal sabor de boca y el temblor aún fresco en las conciencias de muchos mexicanos es el de cómo la última instancia de justicia del país, no pudo anteponer la posibilidad de dejar en la injusticia a las presuntas víctimas de la banda de "Los Zodiaco" en aras de salvaguardar los derechos humanos de la acusada.

Tampoco nos necesitan convencer del precedente que se sienta para los futuros procesos que rocen en la similaridad con este caso, porque hay muchos que le anteceden y que no serán evaluados, revisados, o corregidos con las mismas premisas, y no sólo porque los pasaportes de los involucrados no sean rojos, azules o de otro color que no sea verde, sino porque simple y llanamente no recibirán la atención mediática que recibió el de Cassez, ni tampoco generan presión extranjera innecesaria como pasó ahora. Ni hablar de los casos que están por venir...

Ya sabemos también que no se estaba estudiando la inocencia o culpabilidad de Florence sino la legitimidad de su proceso.

Nos quedaremos con las ganas, no de ver a Cassez tras las rejas por el simple hecho de tenerla encerrada en Tepepan, sino de que se ejecute la justicia tal y como los magistrados defienden que debe de hacerse, sin violaciones a los derechos humanos de la inculpada, y para ello era suficiente un "amparo para efectos" a manera de desechar las "pruebas contaminadas" y proceder a un nuevo juicio con las pruebas que se sabían legítimas, sin embargo, y de último minuto, se decidió por darle la manera a una sospechosa (en el sentido estricto) de no enfrentar proceso alguno de lo que se le acusa, y así fue como terminó (para ella) la historia.

Ya lo dijimos en nuestra primera reflexión, casi inmediata, acerca de este retorcido caso, el mensaje a los delincuentes es funesto: esperar el mínimo error de la autoridad para ampararse y salir en libertad sin importar su responsabilidad en el delito.

Nos queda muy claro que apegados a la letra, se tomó la decisión correcta, que la SCJN tomó no sólo una decisión moderna sino políticamente correctísima, lo que no nos queda muy cierto, es cómo será para el mexicano común y corriente, el que lee y el que escribe, el inocente y el culpable, la vida después de Cassez.

Por: Orson Ge
Twitter: @Orsonjpg
Fotografía: Noticieros Televisa
Leer más...

Cachetada doble




Florence Cassez Crepin es el nombre más pronunciado en México este miércoles en que se promovió el amparo liso y llano que dejó en libertad a esta ciudadana francesa que en el sexenio anterior había sido condenada a 60 años de cárcel por el delito de secuestro y otros cargos.

Oriunda de Lille, poblado francés cercano a la frontera belga en 1974, deja su país 29 años después para migrar a México, presuntamente para integrarse a la banda de secuestradores denominados "Los Zodiaco", mismos que fueron detenidos en 2005 y un día después exhibidos en televisión en un montaje mediático que simulaba la liberación de los plagiados en turno.


Es en ese momento donde inician los problemas que hoy tienen a Florence a la puerta del penal de Tepepan para salir en libertad bajo el amparo que le otorga libertad inmediata, toda vez que Genaro García Luna, ex-secretario de Seguridad Pública accedió a realizar este montaje televisivo denominado como "recreación de los hechos" dando pie a las irregularidades del proceso mismas a las que se agregaron después presuntas violaciones a los derechos humanos de Cassez Crepin y que derivaron en la legitimación del proceso que se llevó a cabo en la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación que buscó incansablemente un medio para anular las pruebas principales que obligaban al encarcelamiento de la francesa.


El desenlace se ha narrado hasta el cansancio; el resultado derivó en la liberación inmediata de Cassez y la obvia indignación de aquellos que no entienden cómo se dejó en libertad a una persona encontrada culpable de un delito tan repugnante como el secuestro.


Pero también está la frustración de aquellos que reconocemos el sustento del amparo que hoy deja a Cassez en libertad; que el proceso sufrió anomalías desde el origen y que los derechos humanos inherentes a inocentes y delincuentes no se garantizaron en todo momento, que hubo malhechuras y chuecuras dignas de un negocio de barrio que abrieron la brecha legal para que en pocas horas Cassez aborde el vuelo que la llevará de regreso a su tierra de donde muy seguramente no la veremos regresar.


El proceso también pasó por la vía diplomática, cuando en los tiempos de Calderón y Sarkozy hasta la celebración de fiestas en honor a México se echaron por tierra en Francia, y fue un tema que salió a colación más de una vez en los encuentros que Peña Nieto y Hollande sostuvieron en la gira del presidente mexicano previo a su toma posesión por tierras europeas.


Finalmente Cassez verá la luz del día de nuevo desde fuera de un penal, y dice Isabel Miranda de Wallace que "se abre una puerta a la impunidad" y su servidor está de acuerdo: una nueva puerta.




















El mensaje al delincuente es funesto: si de por sí es difícil que se capture al delincuente, ahora se abre la puerta para que tras la detención, un proceso deficiente le abra la posibilidad de salir libre con amparo superponiendo los derechos del criminal sobre los de la víctima como en este caso.

Sin embargo, la pregunta que verdaderamente retumba en este que escribe es:

¿Qué motiva a una magistrada a promover un amparo a favor de un criminal sabiendo que es criminal?

Olga Sánchez Cordero es el nombre de la magistrada que logró la tarde del miércoles 23 de enero de 2012 mediante su proyecto, convencer a sus pares de que las irregularidades del proceso de detención de Florence Cassez, pero no desde el principio. La verdadera puerta se abrió toda vez que Arturo Zaldívar, también magistrado, señaló que su postura era en favor de un amparo liso y llano por el efecto corruptor que el montaje televisivo sobre la detención de Cassez provocó sobre el principio de presunción de inocencia, al dejar en indefensión a la acusada.

El factor de la decepción está una vez más recargado en la cuarteada barda de la autoridad, que con lujo de incompetencia, en el afán de legitimar el emblema del sexenio se prestó para una farsa televisiva que hoy deja en libertad a una delincuente que ya había sido hallada culpable.


Podemos llegar estar de acuerdo en que los derechos humanos de Florence Cassez se pudieran haber llegado a violar en el proceso, sin embargo el desenlace de los hechos y la realidad nunca va poner de acuerdo la respuesta con la siguiente pregunta:


¿Y qué hacemos con los derechos humanos de las víctimas?


El mal sabor de boca está en el saber que la técnica y la rúbrica legal que estriba más en en el apego a la letra que a la aplicación real de la justicia ponga en entredicho y ridículo internacional al sistema de nuestro país, haciéndolo de un modo o de otro en hazmerreir y puntal de dedo, vaya, referente del cómo no se hacen las cosas.


Se nos fue como arena entre las manos la oportunidad de pensar que vivimos ya en otro México, sin embargo se optó por nutrir a la vergüenza y la tristeza de la pobre realidad que rodea el riquísimo, hermoso, cálido y multicolor país en el que nos tocó nacer.


Sólo así (espero) entenderemos que las cosas se tienen que hacer derechas desde el principio o nos toca cachetada doble.

Por: Orson Ge
Twitter: @Orsonjpg







Leer más...

El sueño americano no es libre de plomo




De un impacto conmovedor, podríamos catalogar la noticia que se dio a conocer la mañana de este viernes 14, en la que Adam Lanza, quien iba sólo y no en compañía de otros sujetos, como se dijo, emprendió un ataque con armas de fuego en una escuela primaria de Newtown, Connecticut hacia niños de kinder, primaria y adultos en el que se registraron 26 muertes totales, donde se incluyen 20 niños y 6 adultos, además de la madre de Lanza, quien fue asesinada en su casa.

La primera reacción es fulminante; unos pierden la palabra y otros hasta el hambre. Quizá el golpe es mayor para quienes ya somos padres, y más aún cuando tienes hijos en escuela o guardería, pocos están exentos de imaginar la escena en su propio entorno.

Las reacciones posteriores son las que pudimos observar en distintas redes: el criticar una legislación como la norteamericana que da accesibilidad casi indiscriminada a un arma de fuego si se cuenta con el dinero para hacerlo, o el ir un poco más allá y pensar en la crisis social que representa que haya una persona dispuesta a crear de un momento a otro una escena caótica como la que se vivió en esa escuela. Aún así, nadie puede quitarle la etiqueta de trágico a un suceso de esta naturaleza, incluso aquellos que ya trataron de verle el muy cuestionable lado cómico al tiroteo o de satirizarlo muy "a la mexicana", como dicen ellos.

Como ciudadano de cualquier lugar, y no sólo de los Estados Unidos de América, resulta incómodo concebir a un gobierno que sostiene "enmiendas sagradas" constitucionales que ponen en riesgo a amplios sectores de su población en aras de un derecho inspirado por la "protección nacional" como lo es la segunda enmienda.

"Siendo necesaria una milicia bien ordenada para la seguridad de un Estado libre, el derecho del Pueblo a poseer y portar armas no será infringido."

De sobra se dice que la ley no es una seguridad absoluta, ni para bien ni para mal. Una ley no garantiza la ejecución o el orden de cuestiones generales o específicas, no así el ciudadano que decide observarlas o quebrantarlas, pero sí cumple la función de freno y amortiguador para medrar, si no evitar, las aspiraciones de un malintencionado de cualquier calaña.
















EL ARMA ES AMORAL

Es muy cierto que la ley no dispara una sola bala, y que la pistola no tiene vida propia. Hace falta no sólo quien la dispare, sino quien diseñe el plan malvado y tenga los nervios templados para llevarlo a la práctica. También es cierto que me resultará muy difícil conservar la dieta con una caja de trufas francesas justo en el cajón de mi buró.

Una legislación que da accesibilidad al armamento de bajo calibre, y que da libertad de portación y uso a quien tenga los dólares necesarios para adquirir un arma, tiene sencillamente el reloj en cuenta regresiva para el nuevo desastre, escándalo o masacre -como usted le quiera llamar- que ya está detrás de la puerta.

A través de su cuenta de twitter, el conocido cineasta y documentalista Michael Moore señaló que no es aventurado hablar de los EUA como una nación que está "loca por las armas" y que desde la matanza en Columbine High School en 1999, ya son 31 tiroteos de la misma naturaleza con similares consecuencias.

Sin embargo, quienes hablan de la amoralidad de las armas tienen razón, esto es sólo un reflejo del serio daño que hay en el tejido social en todos lados, fruto de una serie de desatenciones que nacen y tienen origen en el núcleo familiar, que seguramente no todas tendrán un trágico final de ocho columnas como este, pero al mismo tiempo no deben tener lugar, en especial aquellas que perjudican a lo más bello y preciado que tiene toda sociedad: su niñez.

Hoy somos testigos de cómo la ley de la selva, es re-concebida como la ley del plomo: el que más tiene, es el más fuerte.

Esta realidad se replica aquí y allá, aunque hoy se quiera apuntar el dedo hacia el norte como inquisidores, voluntariamente olvidando los reclamos de un sexenio donde se registraron también más de 60,000 muertes violentas.

Muchas personas entran a diario a los Estados Unidos buscando el ansiado sueño de un futuro mejor, "en la tierra del libre y hogar del valiente", olvidando que el sueño americano, como muchas otras cosas que dañan al hombre, no es libre de plomo.

Por: Orson Ge
Twitter: @Orsonjpg

Leer más...

De represión y otras aberraciones




El sábado pasado fuimos testigos de uno de los momentos más recordados, para bien o para mal, según el enfoque, de la historia de la democracia nacional posalternancia. Y no por enaltecer la figura del flamante presidente, sino porque representa el histórico regreso del PRI, el régimen que prevaleció en México por 72 años y que tras dos mandatos panistas, el último de ellos con muchos acentos y bemoles, terminó por regresar el balón al patio tricolor en una muy discutida contienda electoral.
Esta discusión, trajo como resultado lo que ya muchos habíamos anticipado: una polarización del muy endeble tejido social, cuyo fruto estamos comenzando a vivir hoy y que en los escenarios más pesimistas dará muchos más dolores de cabeza a quienes se plantean a sí mismos en medio de dicha polarización, es decir, a quienes no están incondicionalmente con el régimen en turno (mainstream) y, sin embargo, están dispuestos a abonar desde el terreno de la colaboración, los acuerdos y la conciliación.
Este mismo grupo de personas, que se constituye a sí mismo como el más amplio que cualquiera de los radicales, tampoco está de del todo involucrado en las movilizaciones de protesta y mucho menos las que vía violencia manifiesta toman las calles y dañan a terceros. Sin embargo, algunas personas participan en estas marchas haciendo valer su voz, al no estar completamente convencidas de que la elección se haya llevado a cabo bajo términos equitativos, tema que ya hemos tocado en otras ocasiones.
Es decir, podemos identificar tres grupos de manera general:
1- El mainstream (la línea del sistema en turno)
2- El centro (dividido en dos subgrupos)
3- El inconforme (los que dicen no tener presidente)
Bajo esta óptica, el grupo del centro tiende a identificarse con cierta tendencia hacia un lado u otro, adaptando su conducta y argumentos a las fortalezas y debilidades de la corriente con la que más simpatiza, sin embargo tiende a la confusión ante el bombardeo incesante de los grupos de los extremos quienes ferozmente lanzan acusaciones y descalificaciones sustentadas en documentos, oficiales de un lado, e incidentales del otro.
Un excelente análisis de esta situación lo realizó Juan Larrosa, del Observatorio de Medios QUID del ITESO desde la perspectiva de los medios de comunicación, donde se puede obtener una conclusión tan valiosa como ésta:













“El rito oficial mereció una cobertura completa, en la que se reprodujeron detalles sobre el discurso y comportamiento de los distintos actores. Las manifestaciones sociales del primero de diciembre se reportaron con prisa, con la parquedad de notas informativas, con una perspectiva que generalizó y por el contrario dejó a un lado los detalles. En el caso de las protestas de Guadalajara, muchos de los detalles los conocemos por las grabaciones (audio y video) y fotografías de ciudadanos que por ahí circulaban o por los mismos manifestantes.“
Vale mucho la pena, como testigos de un momento delicado en la historia de nuestrademocracia, y por ende de la nación; nos aproximamos a un momento de dos vías en el que la sociedad, pero también nuestros gobernantes y representantes políticos deben tomar muy en serio cómo conducirán los destinos del porvenir.
En poco tiempo, si las cosas permanecen bajo esta tónica, nos veremos obligados a escoger entre la conciliación o el estallido, ya que ha resultado muy vergonzoso ver como los grupos de manifestantes, han denunciado infiltraciones de terceros ajenos a la causa con objeto de desprestigiarlos manchando el movimiento con tintes vandálicos, ajenos a sus ideales. Ante esto, las distintas corrientes se han apuntado con el dedo acusando al de enfrente, los inconformes al “sistema represor” y a su vez el mainstream los señala como agitadores inducidos por el radicalismo.
La realidad es que la carne de cañón sigue siendo la misma, ya sea inducida por el oficialismo o el inconformismo. La mayoría de los detenidos, golpeados, violentados, abusados y sobretodo perjudicados de esta situación son estudiantes, jóvenes, hijos, hermanos, y sobretodo mexicanos.
A un servidor poco le importa quién esté usando a la juventud azteca como anzuelo o pieza de sacrificio, sin embargo, puedo decir que lo he visto antes y no con resultados alentadores, más bien catastróficos.
La responsabilidad de nosotros como sociedad está en pensarlo dos veces antes de dejarnos calentar la sangre bajo una serie de argumentos que, legítimos o no, nos inviten a la confrontación violenta en un momento u otro; más bien, antes debemos buscar la vía de la conciliación y establecer métodos de presión inteligentes y civilizados, que no den excusa, razón o legitimidad a la autoridad de hacer uso de la fuerza. Si somos más quienes buscamos esa vía serán cada vez menos quienes hablen de represión y otras aberraciones.


Por: Orson Ge
Twitter: @OrsonJPG
Leer más...

Reflexiones sobre el vandalismo, Juan Francisco Quinquedal, y la labor de la policía



El día 1 de diciembre del 2012, durante la primer presencia como Presidente de México de Enrique Peña Nieto en el Congreso de la Unión, se dio un fuerte enfrentamiento entre fuerzas policiales y gente que protestaba por estar en contra del regreso del PRI al poder Ejecutivo Nacional.

Hay sin embargo que ver qué es lo que sucedió con un poco de mayor detenimiento, pues en días posteriores, se están procesando a personas detenidas como responsables de estos hechos y que irán a dar a la cárcel en las próximas horas.

Por ello y por algunos videos que me han llegado, es que tomo estos puntos a considerar y que más adelante podrían formar parte de un artículo o investigaión más en forma.

Es importante recalcar que hubieron dos tipos diferentes de protesta:

1.- LA PACIFICA: lejana a cualquier tipo de agresión, donde la gente estaba claramente identificada y realizaban cantos, obras de teatro y marchas pacíficas sin afectar propiedad de ningún tipo, y
2.- LA VIOLENTA: esta marcha tenía como fin, evitar o tratar de evitar que Peña Nieto asumiera el poder en el Congreso. Esta marcha, fue directamente a atacar un cerco policial con una clara ofensiva: llevaban estructura, líderes, altavoces, estrategia, cascos, toletes, máscaras anti-gas, bombas molotov y demás, para incendiar al enemigo y hasta utilizaron un camión de basura de varias toneladas de peso, para estamparlo contra el cerco, incendiarlo, y poder abrir un boquete en el perímetro. Estas personas, pusieron en riesgo la vida de policías y funcionarios que solo estaban cumpliendo con su deber de resguardar un lugar, les causaron lesiones y heridas, provocaron daños patrimoniales a propiedad pública y privada y peor aún, no les dejaron más alternativa que defenderse. Y no hay defensa que no implique el uso de la fuerza pública.

La diferencia entre uno y otro grupo de manifestantes, no es poca.

Aquí hay que considerar algunos antecedentes que valdría la pena contestar:

1. ¿Por qué días antes, algunos legisladores intentaron quitar el cerco y vallas que habían puesto las policías y Estado Mayor para resguardar la zona? ¿Tienen ellos algo que ver con esta ofensiva? ¿Están detrás de quienes implementaron una estrategia ofensiva contra las fuerzas públicas?

2. ¿Por qué los organizadores de las protestas pacíficas NO TOMARON distancia y se desligaron por completo de los grupos agresores? Tenía al menos una semana corriendo en las redes, en grupos de FaceBook, Twitter y demás foros, rumores e información de que habría varios grupos que tratarían de atacar el cerco policial con cadenas, machetes, toletes, mascaras, bombas incendiarias y algunos hasta hablaban de armas. ¿Por qué, repito, no se alejaron de ahí? ¿Por qué no lo previeron? ¿Falta de experiencia?

Recuerdo que días antes de la marcha por la paz, en la que participamos miles de capitalinos, se habló de grupos de choque y los organizadores, con toda responsabilidad, comenzaron a reestructurar la marcha: vestir de blanco, no cantar consignas partidistas ni pancartas agresivas contra las creencias de nadie, cuidarnos unos a otros, pedir que medios vigilaran cada etapa, y mantenernos alejados de cualquier cerco policial. No se provocaría de ninguna forma a las autoridades. No se pondría en riesgo a nadie.

Resulta curioso que para la toma de protesta de Peña Nieto, los líderes de las marchas pacíficas, no solo no lo hicieron, sino que en algunos casos, hasta acompañaron a los grupos agresivos a las zonas de ataque y de conflicto, donde se dio la ofensiva. Por citar solamente un caso: ahí donde se destruyeron autos y casetas telefónicas, donde se incendiaron camiones, donde se lanzaban rocas y bombas molotov contra policías, estaban grupos cercanos a Epigmenio Ibarra, el YoSoy132 y estudiantes pacíficos. ¿Por qué esa irresponsabilidad de sus líderes?

Aquí es donde entra este video que me enviaron por twitter (gracias @Malakatonche) y que parece ser del momento en que resulta lesionado el activista que rápidamente cantó —equivocadamente— como muerto el legislador Monreal desde la tribuna: se trata de Juan Francisco Quinquedal (Kuykendall, (sic.)), profesor de teatro de 67 años y simpatizante de La Otra Campaña, adherente al EZLN.





El video que dura apenas unos segundos, es tomado desde el lado de la ofensiva del cerco policial, apenas a unos metros de las vallas donde se resguardan granaderos y policías del Distrito Federal y Federales.

Al inicio del video, se observa al fondo la activación de granadas de gas lacrimógeno para dispersar al contingente que ha atacado a la policía y el cerco que evita su paso. Hay que recalcar que la policía no inició el ataque.

Luego se observa de nuevo el cerco policial, y la cámara va a dar justo al contrario del cerco, donde hay policías tirando más gas lacrimógeno y algunos protestantes retirándose por este motivo. Se ven unos cubiertos del rostro y otros vestidos normalmente.












La cámara pasa entonces al frente y se observa por apenas una centésima, al profesor Juan Francisco Quinquedal caminando, luego se observa del lado izquierdo el camión de basura que los violentos trataron de usar para derribar el cerco policial, y en el frente, se observa una muchedumbre, rocas en el piso, agua o algún líquido (aparentemente para apagar el incendio del camión de basura), humo y en resumidas cuentas: caos.

Un momento después, el camarógrafo observa al profesor Quinquedal tirado en el suelo con una herida grave en el cráneo y se lamenta de la situación diciendo “hijos de su…”

Después el video se muestra en cámara lenta y aparentemente encuentra un arma disparando por sobre el cerco policial, una bala de goma volando por el aire, y el profesor herido en el suelo. Cuestión de segundos.

Si es que efectivamente eso es lo que sucedió (es muy difícil aseverarlo, pues no soy experto en videos y no sé si realmente eso es un cañón y una bala de goma), hay que puntualizar lo siguiente:

• El aparente cañón está en una altura superior a la de un ser humano normal. Todo indica que algún oficial lo puso entre la apertura del cerco por sobre su cabeza, sin detenerse a apuntar.
• El disparo parece hacerse por ende, al grupo del fondo que está en pleno enfrentamiento con uno o dos oficiales al descubierto, quienes huyen de una granada de gas (muy probablemente arrojada por ellos mismos) y de la multitud que corre en sentido opuesto
• Al encontrarse el profesor en medio de ambos grupos, pareciera que resulta accidentalmente herido en fuego cruzado.

Terrible. Herido de gravedad por estar en el momento equivocado en medio de un enfrentamiento.

En especial, porque las balas de goma, aunque no tienen una finalidad letal, pueden llegar a serlo si se disparan demasiado cerca, si hieren zonas frágiles del cuerpo, y un largo etcétera.


¿Debía la policía usar balas de goma?

Me parece que no en primera instancia. Las balas de goma debieran ser, por su peligrosidad, el último recurso. Hay al menos una decena de estudios que lo constatan. Por ello, mucho antes de usarlas, se debiera hacer uso de otro tipo de estrategias de defensa y dispersión, entre ellos, el lanzamiento de fuertes chorros de agua que resultan ser menos letales.

Esto me confirma que nuestra policía debe rediseñar sus procedimientos de defensa y dispersión de multitudes, además de recibir una muy seria capacitación al respecto para procurar que estas cosas no vuelvan a suceder.

Al poco rato, el ya Presidente Peña dejó el recinto legislativo y entonces fue que surgieron también grupos agresivos que se dedicaron a vandalizar la zona del centro histórico de la ciudad, para, se decía también, evitar que Peña Nieto llegara o saliera de Palacio Nacional.

Estos grupos agresivos, atacaron comercios, incendiaron de nuevo algunos vehículos, lanzaron rocas, hicieron pintas, rompieron cristales de hoteles, restaurantes y cafeterías, corretearon civiles, golpearon a varios, lanzaron petardos, robaron lo que pudieron y de nuevo, fueron en actitud ofensiva contra la policía que tenía que resguardar la zona.

Cuando la policía recibió la orden de arrestar a los vándalos, se fueron, hay que decirlo, contra cualquiera que se toparon, entre ellos, muchísimos que no cometieron ningún delito: marchantes inocentes, gente que estaba pasando por ahí o quienes estaban huyendo de la zona.


Es por ello que necesitamos, debemos, insistir en que reciban una mayor capacitación. Son cuerpos que nos deben brindar seguridad a todos los ciudadanos, y sin la adecuada capacitación, no tendremos ese resultado en casos como este.

Es claro, que los vándalos se confundieron con gente inocente. A los vándalos hay que castigarlos por sus delitos, pero a la gente inocente hay que ponerla en libertad de forma inmediata y castigar, los abusos de autoridad de la policía. De ello depende que como sociedad civil, podamos confiar que las personas que nos cuidan, son vigiladas también por nosotros y que los excesos no deben ser aceptados si queremos vivir en un Estado de derecho.

Comprendo que haya confusión en la zona, que no se sepa quien ataca y quien no, pero lo que no debemos aceptar como ciudadanía, es que se encarcele a nadie sin que se les demuestre su culpabilidad de forma fehaciente, porque nada peor que dejar sueltos a delincuentes… salvo dejar presos a inocentes.

Por último, a todos esos funcionarios y oficiales que hicieron su trabajo de forma profesional, sin abusos de ningún tipo: gracias, muchas gracias.


Por: J.S. Zolliker
Twitter: @Zolliker

Leer más...