A 2 de Julio de 2012


Llegó el día; el más esperado, o el más temido, no lo sé.


Sin embargo, hay muchas cosas que decir acerca de la jornada que se vivió este domingo con miras a definir no sólo la presidencia de la república, sino también los integrantes de las cámaras alta y baja, gobernadores y presidentes municipales en algunos estados.


Seguramente no alcanzaremos a decirlas todas en un mismo texto.

Lo más destacado, sin duda, es la voluntad ciudadana; no sólo en materia de participación, en la elección con más mexicanos emitiendo su voto, rebasando la barrera del 60%; y mucho menos podemos ignorar la voluntad de la gente que participó en una casilla dedicando no sólo un domingo, sino su esfuerzo y colaboración en aras de la transparencia y la rendición de cuentas en un sistema electoral robusto, según lo señaló la OEA la mañana del lunes, como uno de los observadores internacionales de nuestro proceso.

Muy notable también fue la voluntad de los simpatizantes con fuerzas políticas, que lejos de lo que se esperaba por algunos, conservaron una jornada pacífica, que como todas, mantuvo incidentes, sin embargo, muy aislados y lejanos a los muy feos espectáculos de los que hemos sido testigos en períodos anteriores.

Pero, ¿qué hay de los resultados?

Con cerca del 90% de las actas capturadas, lo que se vaticinaba la noche del domingo como una victoria del candidato del PRI, Enrique Peña Nieto, es ya una realidad irreversible. Aún con la reserva de Andrés Manuel López Obrador, candidato de las izquierdas, es muy difícil que con la evidencia del conteo rápido y del PREP que ya están disponibles, se vea un cambio en las tendencias que le haga superar el cociente del 5% que resulta como diferencial entre los dos candidatos punteros.

La lectura principal de estos resultados es el rotundo fracaso del PAN como partido gobernante, deslizándose hasta el tercer lugar de las preferencias. Esto es, sin duda, la nota más trascendente, después de la obtención de un nuevo presidente en nuestro país.

¿Por qué? Le explico: Un partido en el poder tiene su dósis de simpatizantes en cualquier sistema democrático; que por lo general resulta en una tendencia de liderazgo en las preferencias que por lo regular se comparte con el partido que sabe agenciar su propuesta con la del "cambio de rumbo".

Eso no pasó en esta elección. 

Joosefina Vázquez Mota no logró, por más que lo intentó, diferenciarse de su casa política, que tal vez fue uno de sus primeros errores, intentando recuperar el paso durante el proceso, y mandando mensajes mixtos hacia el final de su campaña, en especial aquél de su cierre, donde invitaba a Felipe Calderón a quedarse con la dirección de la PGR si ella llegara a ganar, dándose un balazo no sabemos si en el pie, o en la sien.

Esta elección se la quedaría quien supiera capitalizar el fracaso del PAN en distintos estados, y la baja popularidad del gobierno calderonista. El PRI lo sabía muy bien, y también sabía que la polarización entre perredistas y blanquiazules es por demás marcada, razón por la que muy discretamente hizo su papel, bien planeado, con libreto, estrategia, pero sobre todo, muy bien cuidado; el resultado ahí lo tenemos: un diferencial no mayoritario pero sí suficiente para de nuevo arrebatarle el sueño al lopezobradorismo de cambiar el rumbo del país.

Lo que muchos todavía no han volteado a ver son los resultados de quienes integrarán el poder legislativo en México, que como lo hemos dicho antes, son quienes realmente están gobernando nuestro país en estos días. Son ellos quienes dan marcha atrás a las iniciativas, o quienes les dan curso. Son ellos quienes no son auditados, ni cuestionados por algún ente de poder. Son ellos hoy, los que deciden si el país avanza, retrocede o se estanca.

Será  la hora de mostrar el amor por México, si es que lo hay. Felipe Calderón sufrió de muchos dolores de cabeza porque las iniciativas de reforma se vieron detenidas y hasta ignoradas por su oposición legislativa. Por los próximos años, le tocará al PAN demostrar que realmente son DIFERENTES no pagando con la misma moneda. Ahí, y no tanto en la presidencia debe estar puesta nuestra mirada analítica.

No es tiempo de ser fatalistas, derrotistas o dar por muerto a nuestro México. El país se compone de mexicanos y no de presidentes.

Se vienen seis años de mucha expectativa, de inconformidad y tal vez el panorama se antoja difícil, pero lo hubiera sido igual con cualquiera de los tres candidatos, ninguno de ellos hubiera ganado por mayoría.

Le invito a no anticipar las vísperas y a mantener este ímpetu de interés por México y su progreso en el ámbito de la paz, la honestidad, y el respeto por la pluralidad.

En realidad, es esto lo que nos conviene, nos guste o no.
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We don't need that education




En este pequeño respiro que le ha dado Loret y Televisa al caso de los maestros, Elba Esther y la famosa prueba universal,  quiero aprovechar para hacer un breve análisis al respecto.

Desde que “De Panzazo” comenzó a exhibirse en las salas del país, comenzó una incansable cruzada mediática de la televisora hacia el sindicato que lidera Elba Esther Gordillo. Los maestros son meros convidados de piedra.


Porque algo que me queda  bien claro es que si a Elba y el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación lo que menos les interesa es, precisamente, la educación, a Televisa menos. Si no me creen, échele un vistazo a la programación que nos transmiten.


Lo que está en juego aquí es el poder del SNTE. Televisa lo quiere, pero va a ser casi imposible arrebatárselo a Elba Esther.


¿Y qué tienen que ver aquí los maestros?. 


La mentada prueba universal es sólo el medio, el pretexto para poner a la sociedad en contra de una líder que de por sí no goza del aprecio del pueblo de México. Los profesores del país (con sus muchísimas honorables excepciones) han dejado de darle prioridad a la docencia para convertirse en la infantería de ese sindicato, y por supuesto que a duras penas pasarían un examen. 


Por eso es que unos quieren que se aplique y la otra dice que nel.



“Oye Rodrigo pero no me vayas a salir con que estás del lado de Elba”. Para nada. Soy el primero en estar en desacuerdo con la manera en que maneja la educación en México, como un rehén para lograr concesiones que sólo benefician y privilegian a la cúpula sindical en donde ella se ha enraizado








. Pero también creo en que este país no está para salir de Guatemala para entra a Guatepeor. Televisa ha demostrado a través de los años el nulo compromiso con este país y su descarado servilismo al estado; y en este proceso electoral 2012 digamos que la credibilidad no es su carta fuerte.

De ahí que vuelva a preguntar. ¿Para qué evaluar a unos maestros si sabemos lo que va a pasar?. Las soluciones de México no se encontrarán utilizando los métodos de siempre.

¿A poco van a correr a los que no pasen la prueba?. Quisiera ver eso, pero no. Sugiero que se necesita profesionalizar a los docentes, implementar una serie de medidas que aseguren que cuentan con todas los conocimientos para educar al futuro de México y dotarlos de las herramientas necesarias para realizar tan loable labor. Si no a los que ya lo son, sí a los que vayan a integrarse a la docencia.

Pero para que esto pase, antes de confrontaciones y campañas de desprestigio, se necesita mucha conciliación, concertación y que tanto medios, gobierno y sindicatos se den cuenta que no se puede seguir administrando la inercia (créditos a @rodmesa) porque México ya no está para que los poderosos se sirvan con la cuchara grande a costa de todos los mexicanos y que no pase nada.

Quien resulte ganador para presidente en los comicios del primero de julio debe dejar atrás el pasado de su partido (ex gobernadores corruptos; plantones y desplantes; 12 años de ineptitud y decenas de miles de muertos) y ver que en realidad no la tiene tan difícil si lo que quiere es trabajar para servir. Creo que la solución está en querer a México. Nos vemos.
Pd. ¿Se imaginan las cosas que podría conseguir por el país si Elba Esther quisiera a México?.



Por: Rodrigo Yescas
Twitter: @Chicoasen
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Hablemos de miedo




Ahora que tenemos todos los días muchas horas de vida digital, podemos caer en el engaño de imaginar que realmente lo que pasa allá afuera es reflejo de lo que pasa en nuestro muro del caralibro. La verdad de las cosas es que sólo 40 millones de mexicanos están conectados a Internet y hay una parte muy importante de la población que no pasa por las acciones - buenas y malas - que se han visto en las redes sociales en los últimos días.

Sin embargo, conforme se acercan las elecciones, voy viendo más claramente como una vez más, nos gana el discurso del miedo. Miedo a que el candidato 1 vaya a terminar por corromper al país. A que el candidato 2 lo convierta en terreno de la desesperanza y el comunismo. Miedo a que continúe la violencia porque la candidata 3 continuará con los mismos métodos de su antecesor. Miedo a que quien quede presidente, como si fuera una entidad todo poderosa, arrase con el país.

Criticamos mucho las campañas "basura" que los candidatos han hecho en todo el país, como siempre pintando bardas, regalando despensas, gorras, camisetas y hasta maquillaje. Entre los que tenemos esas necesidades cubiertas, que no necesitamos que nos regalen una despensa porque - vaya suerte - podemos pagarla, el negociar con el miedo es más o menos la misma cosa. Vamos a la pirámide de necesidades de Maslow y picamos ahí en donde el futuro o la autorrealización. No es un picoteo formal: es la noción, la creación del miedo. 

Yo, como todo el mundo, tengo mis motivos para votar por uno o por otro. Pero no me parece válido hacer proselitismo a partir de la intimidación y la creación de dudas sobre el bienestar futuro. No creo que sea justo ni inteligente (mucho menos maduro) que a lo más que pueda llegar nuestro discurso sea a amenazar, como si habláramos del "roba chicos" o "el coco". Al final, creo que los partidos están logrando lo que les conviene: que la vida democrática y el concepto de participación se resuma a concentrarnos en la elección de una sola persona - sin que después hagamos un seguimiento de lo que hacen "los demás".











He aquí el matiz: ningún presidente bajo las leyes de México es todopoderoso. Todo lo que pasa durante el sexenio de una persona no es única y exclusivamente su culpa. ¿No se supone que vivimos en un país con tres poderes separados? ¿Entonces?
Exigirle o imputarle a los presidentes - incluso peor, a los candidatos a la presidencia - responsabilidad absoluta sobre lo que pasa en su mandato es muy poco razonable. Sería como si efectivamente se erigieran dictadores, pasaran olímpicamente de las Cámaras, del Senado y tomaran todas las decisiones por si mismos.

Yo tengo la triste impresión de que, fuera de la guerra contra las drogas famosa, tenemos un país absolutamente paralizado. Entre otras cosas, paralizado porque el Congreso ni presenta leyes que sean relevantes y cambien la vida de los ciudadanos ni crea un entorno para que cualquier legislación realmente relevante se aplique. No es el presidente al final - son todos los niveles de política que no se ponen de acuerdo en tra-ba-jar al servicio del ciudadano.

Mi última de hoy: no somos nadie. Y no somos nadie tampoco para establecer los principios morales de todos los mexicanos ni de todo el mundo. No estoy diciendo que abramos la veda para que nos podamos matar los unos a los otros, pero hay asuntos de salud pública (drogas, aborto, prevención), sociedad (matrimonio gay, divorcio exprés, escuelas laicas) y legalidad en general en las que no tenemos que estar necesariamente de acuerdo y que no generan efectos avalancha. Si las puertas están abiertas, no es para que salgamos todos corriendo - es para quien quiera salir, no se estampe en el camino. Está bien dejar las puertas abiertas, es el justo respeto al otro. Ahí soy fan de Voltaire: "Pensad por cuenta propia y dejad que los demás disfruten del derecho a hacer lo mismo."


Por: Ana Cinthya Uribe
Twitter: @Cin_Uribe
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Primavera Mexicana




Desde hace unas semanas, mi casa está llena de flores. Algunas fuí a comprarlas a posta, pero otras son el anturio, la orquídea y la cuna de moisés que - a pesar de mis malos oficios que a veces las dejan sin agua durante días - sobreviven en casa y cuando comienza a salir el sol con más fuerza deciden que también ellas quieren florecer.

Me encanta que florezcan y que, por estar en mi casa sean mías: sería incapaz de colgarme la medalla de que yo hice surgir la primavera.

México vive una primavera inusitada. Miles de personas en las calles, demandando responsabilidades, firmeza, continuidad, claridad. Un movimiento que me emociona porque quienes están ahí tienen nombre y apellidos: son jóvenes, algunos universitarios, todos dispuestos a identificarse y a dejar de lado la comodidad del anonimato que ha hecho perder la fuerza a tantos movimientos y manifestaciones en México.

Hace doce años que me tocó por primera vez a mi votar para presidente había también un cierto tipo de emoción similar: la que te recorre el cuerpo porque parece que vas a lograr un cambio de gobierno - el que sea. Hoy sabemos que no se trata de "cualquier" cambio - se trata de un cambio razonado y firme. Y lo más importante, lo que más pesa: es que esa gente en las calles lo que quiere no es sólo quejarse, sino dejar claro que la ciudadanía está observando. Que nos hemos dado cuenta. Que no somos tontos ni nunca lo hemos sido. Y que va siendo hora de que los "poderosos" también sepan que hay quienes pueden cuestionar su poder.


Me emociona, desde Barcelona, que el movimiento se declare apartidista pero no apolítico. Parece que algo han aprendido de las otras primaveras - que no sólo se trata de quejarse, sino de quejarse y colaborar.












El año pasado, en pleno incendio del 15-M en Barcelona, comenzó a asaltarme una duda y una gran preocupación: tenía la sensación de que muchos de esos "indignados" mostrarían su "indignación" no presentándose a las urnas. "No estoy de acuerdo con eso, no va conmigo, no voto". Resultado: no una "ola azul" como se llamaba a veces a la que llevó al poder al PP, sino una participación tan baja que otorgó a Rajoy una victoria aparentemente rotunda pero no en número absoluto de votos. Pero victoria al fin.

Me da por reir ahora que veo en algunos foros virtuales: "que no te engañen - #yosoy132 no es un movimiento de López Obrador". No, no es un movimiento de López Obrador - es algo que va más allá de un partido. Es un movimiento de aquellos que están razonando su voto, que están argumentando con hechos reales en el pasado, que no quieren más un discurso puramente mercadológico: que esperan un compromiso con el país.

Quedan por darme la razón los índices de participación, pero lo que me emociona de esta primavera mexicana es que creo que veremos un resultado claro de ella: un alud de participación juvenil, que dará a estas elecciones legitimidad y que puede, incluso, cambiar lo que parece un resultado "cantado". Y más allá de eso, una generación con mayor consciencia ciudadana que está haciendo despertar a las anteriores, acompañándolas no sólo a las urnas, sino a un sistema de mayor gobernanza, para bien del país.

Sí: puede que esté pecando de optimista. Pero creo que hay cosas que cambiarán, no por la fuerza de los partidos, sino por la de la gente pensante. Las flores que hoy adornan mi casa me llenan también de esperanza y me demuestran una cosa: no hay nada más poderoso que la naturaleza revolucionaria de la primavera.


Por: Ana Cinthya Uribe
Twitter: @Cin_Uribe
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132 y contando




Sorprendente sin duda, resultó la movilización de la que fuimos testigos este fin de semana, cuando un grupo de estudiantes convocó a la ciudadanía en general a manifestar su desaprobación con la candidatura de Enrique Peña Nieto por parte del Partido Revolucionario Institucional con miras a la Presidencia de la República.

Esta manifestación, por muchas razones, resulta no sólo sin precedentes, sino digna de ser analizada por sus muy únicos razgos e implicaciones en el estudio de la política mexicana moderna; aspectos que buscaremos identificar y desarrollar en este texto.

Hemos insistido durante varias publicaciones en distintos medios que esta elección resultaría de un interés particular dado que el nuevo integrante, que son las redes sociales, -twitter y facebook en específico- vendrían a aportar una nueva dósis de dinámica e interacción nunca antes vista, y estamos siendo testigos de las primeras evidencias de esta predicción, toda vez que la organización de estas marchas de protesta se realizó primordialmente vía twitter, en la que a través de un Hashtag los distintos convocados -priomordialmente por el grupo de más de 130 alumnos de la Universidad Iberoamericana- se dieron por enterados y replicados de las modalidades, tiempos y lugares donde se llevarían a cabo las movilizaciones.

Más de 100,000 mexicanos se dieron cita ayer en distintos puntos de la república para marchar por las calles de sus ciudades para hacer público su rechazo a la candidatura de EPN, algo nunca antes visto, en esta instancia. Las razones comunes son no muy coincidentales, ya que los candidatos rivales del PAN y PRD las han puesto constantemente en la mesa: las ligas de Peña Nieto a grupos de poder del pasado y presente, el manejo de la situación en San Salvador Atenco y su constante relación con personajes de la política nacional de muy baja popularidad como Arturo Montiel y Carlos Salinas de Gortari.

A posteriori, algunos medios de comunicación atribuyeron estas movilizaciones a Josefina Vazquez Mota, quien en efecto llamó a sus allegados a salir a la calle a protestar, en suma a esta manifestación, pero que en definitivamente no fue quien convocaba.

Tal vez la reacción más agresiva fue la que muchos tuiteros tuvieron contra la publicación de Noticieros Televisa, quien minimizó la cantidad de marchantes a 10,000 mientras que CNN reportaba más de 45,000 en el Zócalo de la capital mexicana. Algunos comunicadores no desaprovecharon la oportunidad de hablar de la represión que se vivía en los medios de información en México en los tiempos previos a Vicente Fox y temen que estas prácticas regresen de la mano del partido tricolor.

Hay tres aspectos de esta manifestación que no podemos pasar de largo:









En contra del establishment: Los argumentos de AMLO y Josefina que colocaban a EPN como un candidato impuesto por los viejos grupos de poder que quieren regresar al pináculo del gobierno mexicano ya permearon en un sector importante del electorado, quienes han tomado estos argumentos como himno de guerra en su repudio a la posibilidad (muy real por cierto) de que Peña Nieto y su equipo le den el pase de regreso al PRI a Los Pinos.

Mucho se ha manoseado la idea de que Peña Nieto sea un candidato que, entre otros grupos de poder, tenga la mano de Televisa detrás, sin embargo nadie ha podido demostrarlo fehacientemente. Aún así esa percepción ha provocado la desaprobación de varios sectores de la ciudadanía jóven.

Las consecuencias de un mal manejo de comunicación: Muy desafortunados resultaron los intentos de "calmar las aguas" de la dirigencia de la campaña del candidato, que en lugar de conciliar y establecer puentes, sólo lograron la indignación de estos alumnos que hoy son mucho más que los de aquél fatídico viernes en el campus.

Ni contra AMLO se realizó un tipo de movilización similar:  a quien se le planteó, y de manera muy recurrente ante el electorado del 2006 como Un Peligro Para Mexico se le dió uno de los más certeros golpes en el tiempo moderno de la democracia mexicana, dejándolo en la lona y arrebatándole de las manos la notoria ventaja con este tipo de campaña negativa. Es muy notable que ni en aquél tiempo se realizó una movilización de estas proporciones en su contra; algo nuevo hay aquí.

No debemos olvidar: Que no sólo estados, sino municipios son todavía gobernados por el PRI, y que muchos de ellos -aunque no todos- presentan resultados muy confiables de su administración, un caso ejemplar es Zapopan, en el estado de Jalisco. 

Tampoco se deberá hablar anticipadamente de fraude electoral, toda vez que si bien el número de manifestantes fue mucho mayor al esperado, las cifras totales todavía no podrían reflejar un porcentaje importante que se hiciera notorio en las urnas, si es que las encuestas mantienen los números de intención de voto como hasta ahora.

La realidad es que comenzaron 131 jóvenes, y ahora por lo menos son 132 y contando...

Sin embargo, aún faltan 40 días de campaña, y en el cierre se antoja que la competencia agarre mucho más color y sobretodo calor del que hasta ahora ha presentado.

La pregunta de hoy:

¿Usted ya definió su voto (o anti-voto)?


Por: Orson Ge
Twitter: @OrsonJPG
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La cuadrícula de Quadri







El pasado domingo, por la noche, un nuevo personaje apareció en la pantalla chica nacional. Y así como es de generosa la TV, este personaje logró colarse al corázón de más de uno.

Serio, elocuente, propositivo, desmarcado de la clase política y hasta simpático por momentos, Gabriel Quadri supo capitalizar muy bien sus espacios de intervención

Sin embargo, las evidencias marcan a un candidato que no dijo toda la verdad acerca de su persona, y que tampoco fue del todo claro en sus propuestas, que mucha de la audiencia encontró atractivas y que en tan sólo un par de días, le significó al ingeniero, multiplicar por mucho sus seguidores en twitter, y casi triplicarse en las preferencias, o intenciones de voto que las casas encuestadoras levantan semana tras semana.

Vamos a platicar un poco acerca de este nuevo personaje en la historia de la política mediática nacional y que sin duda le resultará mucho más provechoso a Nueva Alianza que aquél Roberto Campa que hace 6 años te pedía el voto a manera de limosnita con el todavía recordado "1 de 3".

Lo que no muchos saben del candidato a la presidencia por el PANAL es este fragmento que publicó La Jornada hace unos meses y que no le deja en buen papel: "el ecologista preferido de los grandes empresarios que degradan el medio ambiente. Como presidente del Instituto Nacional de Ecología, en el periodo 1994-1997, aprobó confinamientos para residuos peligrosos, campos de golf en Tepoztlán y todo tipo de megaproyectos nocivos para la ecología."


También se ha desempeñado como Director General del Centro de Estudios del Sector Privado para el Desarrollo Sustentable en el CCE y dentro de esta labor ha luchado fuertemente por la privatización de PEMEX y paraestatales del sector energético. A principios de los años 90 del siglo pasado, también se desempeñó como director de Planeación Ecológica en el Gobierno del Distrito Federal.

Es cierto que Quadri no es un político de oficio, pero a través de estos datos podemos reconocer que no es un desentendido del medio, y que por el contrario, puede tener muchas más "amistades" en el medio de los que usted llegó a imaginarse.

Buen amigo de Ernesto Zedillo, quien lo puso frente al INE en su mandato, y también de Felipe Calderón, Quadri presentó el proyecto de desarrollo sustentable del entonces candidato, trabajo que no le valió quedarse al frente de la SEMARNAT, que fue ocupada por Juan Elvira Quesada.

Un acierto en la estrategia de Elba Esther, el traer un nombre desconocido para la opinión general, pero no para el medio de la política, habilidoso e inteligente, con el fin de mantener su registro, o mejor dicho, uno de sus mejores negocios, y la mejor carta de cambio, por no decir grupo de presión con la que cuenta la dirigente vitalicia de uno de los tres sindicatos más opulentos y corpulentos del país.





















La campaña de Quadri y Nueva Alianza está utilizando 115 millones de pesos del presupuesto que se destina como partida federal para las campañas electorales. Es cierto que Nueva Alianza es el partido que menos dinero recibe por este concepto, en base a sus resultados en la última contienda también a nivel federal, y algo nos hace pensar que ese último lugar es precisamente donde Nueva Alianza quiere estar.


Aquella argucia encabezada por Roberto Campa, y magistralmente llevada a cabo por Elba Esther en la que se pedía al electorado regalar -una limosnita por favor- uno de los tres votos emitidos, cualquiera que fuere, a este partido con la finalidad -abiertamente lo dijeron- de mantener su registro, o "proyecto" como lo denominaron en ese momento.

Hoy la estrategia es menos obvia pero con los mismos fines. Un candidato salido de "entre la ciudadanía" que insistentemente se desmarque de la clase política, con la que la población está seriamente peleada y desencantada, no con el fin de ganar, sino de obtener el número de votos necesarios para mantener el registro necesario a fin de seguir recibiendo dinero de partidas federales, el gran negocio de la familia Gordillo.

De las propuestas de Quadri habrá que ser muy cuidadosos también, ya que la improbabilidad de que este candidato gane no significa que las propuestas que fueron presentadas de manera articulada y cabal no sean analizadas a detalle, ya que muchas de ellas representaban privatizaciones riesgosas para la inversión privada en nuestro territorio y la dudosa posibilidad de otorgar un nuevo derecho humano al mexicano en la conectividad como si no se tuvieran necesidades más apremiantes.

Sólo un 2% del voto total necesitan Quadri de la Torre, Gordillo y Nueva Alianza para mantener la nave a flote.

A final de cuentas, bien le está saliendo la estrategia a ambos, que dicho sea de paso, hubiera sido mucho más difícil lograr de la mano del PRI y de Peña Nieto, ya que al PANAL le hubiera resultado complicado obtener su porcentaje necesario ante la nueva ley del IFE en la que se requiere que la boleta sea cruzada en el logo del partido -ya no de la coalición- para obtener un porcentaje o la totalidad del voto.

Siempre insistimos en emitir un voto inteligente y reflexivo, y una vez más lo vamos a hacer. El espejismo de Gabriel Quadri que ofrece una candidatura cuasi-ciudadana es tan sólo parte de una estrategia que el electorado bien tendrá que primero conocer, reflexionar y valorar si es que la ha de favorecer con su voto, pero primero es necesario tener el marco completo antes de casarse con determinado contendiente.

Ese es el verdadero valor de la democracia, ejercerla libremente, y la libertad conlleva responsabilidad. Si queremos un mejor país, propiciémoslo desde nuestra trinchera.


Por: Orson Ge
Twitter: @OrsonJPG
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