"Ganar no lo es todo en la vida; es lo único" es el dicho con el que recordamos al legendario coach de los empacadores de Green Bay Vince Lombardi quien además de ganar los dos primeros anillos de súper tazón de la historia fue un líder motivacional y un referente para aquellos que buscaban mover grandes grupos de personas, especialmente en organizaciones y equipos de ventas.
Toda carrera tiene protagonistas, ganadores y perdedores, y no siempre gana el que tiene mejores condiciones sino el que mejor sabe correrla. No sólo se trata de ser el más veloz, sino de contar con una estrategia, entrenamiento, experiencia y un factor invisible de suerte, que muchos llaman bendición y que viene de lo alto.
El gran evento ya viene, y son las elecciones presidenciales del año entrante. En las eliminatorias hemos podido observar cómo varios contendientes se van quedando en el camino o paran a media competencia. Lujambio, Lozano, Beltrones entre otros, han dicho que su meta está en otro tartán, que prefieren adoptar el proyecto de partido. Otros como Emilio González, gobernador de Jalisco, no se ha dado cuenta que la tiene muy perdida, y que aunque no se descarta, es muy improbable que aspire a algo serio en este proceso, a menos que su estrategia sea escalar un peldaño más en la escalinata del poder sin apuntar precisamente a Los Pinos (de momento) y se asegure por lo menos otros 4 años de sueldo pagado por el pueblo e innumerables beneficios que dan las altas alas de palacios legislativos en las cúpulas del poder.
Entre los contendientes serios e indescartables para el proceso del año entrante están inevitablemente los nombres de Enrique Peña Nieto, Marcelo Ebrard, AMLO, y por el PAN la contienda se cierra entre Josefina Vázquez Mota y Santiago Creel, haciendo a un lado al señor secretario Cordero, quien sigue dandose de topes con sus palabras (todo esto como ya lo habíamos anticipado hace meses en "Al PAN, pan y al pueblo... circo")
Josefina y Santiago tienen en común una cosa: no son nuevos en los terrenos de las pre-campañas y campañas electorales; La primera dirigió por completo de manera pletórica la plataforma del actual presidente Felipe Calderón, que le dio muy buenos resultados. Por su parte, Creel estuvo muy de cerca con Vicente Fox en la revolucionaria promoción de fines de siglo pasado que cambió la historia (aunque no las prácticas) de nuestro país. Pero la pregunta que deberíamos hacernos antes de inclinarnos por sutano o mengano es: ¿será lo mismo organizar una campaña que dirigir al país?
Vázquez Mota tuvo un rol estratégico no sólo en la campaña, sino ya comenzado el sexenio, ya que su puesto como secretaria de educación sólo duró por unos cuantos meses, no podemos pasar por alto que se dio cuando Calderón se llevaba de "manita sudada" con "la maestra" Elba Esther. De este esfuerzo no salió ni un sólo fruto de provecho para la población, en específico para nuestros niños, ya que el rezago en materia educativa pende de un hilo que Gordillo tiene muy bien amarrado en su dedo meñique de la mano izquierda (ya que con la otra mano firma y regala hummers en turbios "sorteos") para que no se le olvide con quién es la alianza en turno. En este caso el rédito fue más político para la primera mitad del sexenio de Felipe Calderón quien contó con el "apoyo" de los agremiados aunque fuera para hacer bulto. Por su parte Creel, desde la cámara de senadores hace su polaca como mejor le parece, si no, pregúntenle a cualquier tapatío cuántos casinos se han abierto en Guadalajara de 4 años a la fecha e investigue quién está detrás de la propuesta que todavía no es ley pero que se maneja como tal en un estado que cuenta ya con 3 gobernaturas blaquiazules de manera consecutiva.
La diferencia en las encuestas también se está marcando y Josefina se despega punto a punto, y a decir verdad, en un país donde más del 59% de la población consiste en mujeres, en el que hace doce años se escogió a un presidente por la llana idea del "cambio" y donde el carisma vale más que la capacidad y los políticos se queman solamente de salir en los medios, la panista se perfila como la opción más viable (empírica y científicamente) de que el devaluado Partido Acción Nacional aspire a mantener su lugar en la Presidencia de la República; esto sin contar que urge a Calderón y compañía que alguien continúe su proyecto-nación, de modo que la historia lo justifique, santifique y no condene y quién mejor para ello, que alguien con quien antes había trabajado, aunque ahora la estrella no fuera él. La segunda pregunta que debemos hacernos es: ¿está listo México para votar por una mujer para presidente de la República?
Compatriotas, estamos muy casados con los colores, como si las elecciones fueran efecto de mercadotecnia. No nos tomemos a la ligera, escogiendo candidatos como si se tratara de refrescos en la tiendita. Nuestro criterio para escoger a quien queremos que nos gobierne debe ser bien pensado, concienzudo, sujeto al análisis y la reflexión.
Los candidatos están en sus marcas... ¿estamos listos?


